viernes, 21 de junio de 2013

Clave, la "Tercera Edad"


Actividad física en la tercera edad es importante

El hombre desde que apareció sobre la tierra, se ha encontrado en constante actividad física, por aquello de la búsqueda de su alimento y lugar donde vivir. Con la evolución han llegado medios que han facilitado la vida del hombre contribuyendo de esta manera a que la comodidad se convierta en un arma de doble filo para el bienestar de la salud en algunas personas.

Hoy, se puede decir que la vida moderna ha vuelto a un buen porcentaje de personas en perezosas y esto conduce a una vida sedentaria. Si desde temprana edad se comienza a dar una vida de poca actividad, cuando se llega a la Tercera Edad, esta vida sedentaria en abuelos y ancianos se manifestará con problemas de salud de orden respiratorio, digestivo, cardíaco y hasta anímico por no ir más lejos pues males son muchos los que se presentan.

Debido a los serios problemas de salud que comienzan a manifestar dificultando su movilidad conduciendo así a estas personas a caer en estados depresivos que algunas veces ante la familia no son manifestadas, quizás por orgullo o por no encontrar suficiente comprensión en ella. Es entonces cuando se comienza a manifestar la depresión en la Tercera Edad.

Endorfinas, hormonas de la felicidad 

Debemos tener presente dos cosas: una, que todos vamos haciendo fila para el mismo proceso con nuestra vida. Y dos, que debemos estar muy atentos de las señales o síntomas que nuestros seres queridos manifiesten para brindarles la mano de la mejor manera posible ante la depresión.

En medio de cualquier síntoma que manifieste la persona de la Tercera Edad hay que procurar por insinuar y acompañarlos a realizar actividad física. Tres veces por semana o cuatro durante 30 minutos; para ellos está bien. Con esto lo que se va a conseguir primero que todo es manifestarles que no están solos, y hacerles notar, como su estado de ánimo va mejorando.

Aquí entra a jugar un papel muy importante las endorfinas llamadas también como las hormonas de la felicidad, gracias a toda la energía que se desarrolla cuando se ejercita. Es una excelente medicina para ellos ya que les ayuda con los estados depresivos que padecen. Cuando se elevan las endorfinas el ánimo cambia los estados depresivos van desapareciendo.

Para personas de la Tercera Edad hay programas especiales ya que el ritmo de ellos es diferente, más aún cuando su estilo de vida ha sido siempre bastante pasivo hay que tener cuidado con esto. No podemos ignorarlos, ellos necesitan de nosotros así para nosotros sea complejo comprender todos los procesos por los cuales están atravesando. 

No, a la vida sedentaria en la Tercera Edad

Cuando éramos pequeños e indefensos necesitamos de ellos, nos valimos de ellos para crecer, para aprender de la vida. Es ahora cuando debemos “si somos lo suficientemente sensatos y sensibles” regresar atenciones, brindándole a su ancianidad en el último paso por la vida, momentos de calor y apoyo que tanto necesitan.

¡Qué hay que hacer sacrificios descomunales!, Claro, que hay que hacerlos, nada es gratis. Todo tiene un precio tangible o intangible, está tácito. Son pagos con satisfacciones que quedan en el ámbito personal que de paso enriquecen el alma y engrandece el espíritu.

No olvidemos a los ancianos que todos vamos haciendo la misma fila que ellos. Necesitan amor, acompañamiento, cariño, comprensión y alegría en esta última etapa del camino. Clave, la Tercera Edad.