jueves, 28 de febrero de 2013

La partida de Benedicto XVI, un Papa de 8 años de pontificado


La partida del Papa Benedicto XVI.  Foto: Michael Kappeler / EFE

Debo confesar que fui bautizada en la Iglesia Católica, Apostólica y Romana; pero ello no significa que deba ser una fiel seguidora de la Iglesia católica. Pues desde muchos años atrás, los escándalos que se escuchan alrededor de la misma Iglesia y de sus representantes son espantosos.

Cuando el Papa Benedicto XVI fue elegido, sinceramente debo decir que no me trasmitía nada. Como sí sucedía con Juan Pablo II. Igual que en sus intervenciones, podía observar un Papa más diplomático y también administrativo, que integrado con la necesidad del mundo en general. Simplemente no me llenaba.

Hasta hace dos semanas ese era mi pensar. Cuando anunció su renuncia, desde mi perspectiva pude observar un Papa diferente. Un Papa que está bastante adolorido por todo lo que se vive allí adentro en el Vaticano y por ende en la Iglesia mundialmente. Ayer y hoy han sido momentos muy emotivos, el pueblo católico lamenta su retiro.

El Papa ha sido muy valiente al decidir renunciar. Algunos nos preguntamos ¿cómo Juan Pablo II no lo hizo? Son dos mentalidades diferentes, resistencias diferentes, donde quizás él trataba de solucionar las cosas desde adentro de otra forma, o acepto cargar con esa cruz en silencio hasta el final de sus días.
Porque Juan Pablo II también estaba enfermo como Benedicto XVI y en realidad ese no es motivo para renunciar. La verdad está en el infierno que se vive allí.

Ya Benedicto XVI se retiró, pero no es a descasar. Quizás por un lado ya termino con esa carga tan pesada que representa vivir con la corrupción al interior de la Iglesia. Otra cosa es que se va afligido de tanto dolor por todo aquello que se vive diariamente y que además es tan grave. La Iglesia Católica de hoy ya no es la Iglesia Católica de los tiempos que el Apóstol Pedro dejó.

Ciento aflicción por el Papa, está llevando un dolor muy grande en su interior y ese tipo de dolores pueden llevar hasta la muerte a cualquier ser humano. Él más que nadie sabe, lo delicado que es. Él más que nadie sabe, el mensaje que ha dejado con su renuncia. Que cada cual saque sus propias conclusiones. Un acontecimiento que marca la historia de la Iglesia católica, después de 600 años.