martes, 19 de marzo de 2013

Pecadillos de fin de semana


Elefantes Blanco & Negro. Amboselli 2007,  África.     Foto: Nick Brandt
Siendo adolescente solía consultar un médico muy gracioso por su forma de hablar, a quien le preguntaba por aquellos tiempos acerca del mejor método para perder peso. Él, no era amigo de las “dietas”. Él sugería comer durante la semana (lunes a viernes) frutas, verduras, proteínas, leguminosas; cero harinas y dulces. Y para los fines de semana, sí cometer algunos "pecadillo"; ósea, comer de todo tipo de antojo que se venga a la cabeza. 

Los fines de semana serian entonces para disfrutar de un delicioso postre, comer harinas sin prevenciones y uno que otro trago (bueno, yo como adolescente no tomaba). Y a todo esto, agregarle actividad física diaria. No solo para los domingos! Pues aquí son muchos quienes consideran que realizar deporte los domingos es lo máximo, y para completar le sacan el jugo al momento hasta más no dar. Como diríamos “sudan la gota gorda y hasta la flaca también” jajaja. 

Para los expertos realizar deporte de esta forma es lo menos aconsejable. Lo recomendable es tener actividad física por lo menos, tres veces a la semana. Pero no hacer lo que muchos, no hacen nada durante la semana y los domingos le meten el hombro completo, pretendiendo realizar en un solo día lo de cinco o seis. Terrible error. 

Cuando hablo de pecados de fin de semana, me refiero a todo aquello que comimos de más como por ejemplo un suculento desayuno dominguero; óseo bien trancao con tamal, chocolate con queso, pan más jugo. Para otros, caldo de costilla con huevos pericos, chocolate y pan o arepa con queso. O que tal! unos deliciosos pancakes con miel de mapple más café o chocolate o en últimas, capuchino más unos huevos pericos o revueltos. O lo que está de moda hoy y gusta a muchos (no a mi), el famoso calentao...

Y cuando llega la hora del almuerzo, esta no se queda atrás. Porque si de pecar se trata, cuando llega el almuerzo está cargado de colesterol, grasas, harinas.Y un majestuoso postre. El que sea, con todas las calorías del caso. Para la hora de la comida o cena, algo sencillo, nada pesado, cómo para que el cargo de conciencia no sea tan grande jajajaja. Eso es lo que llamo “pajasos mentales”. Por aquello que nos han sugerido los expertos en algún momento, acerca de procurar comer liviano en la noche para así mismo estar livianos a la hora de dormir.

Personalmente considero que se puede comer de todo en pocas cantidades y compensarlo con actividad física diaria o mínimo tres veces a la semana, que es lo recomendado por los especialistas. La actividad física debe tener una importante sesión de ejercicio cardiovascular. Y cuando hablo de comer de todo, es comer de todo, pero con alguna prevención con relación a aquellos alimentos que pueden generar más calorías o ser poco convenientes en la dieta diaria. Por lo menos me ha funcionado...